El oro reconquista la cota psicológica de los 5.000 dólares por onza tras una jornada de volatilidad extrema que pone a prueba la resiliencia de los inversores
Tras sufrir un desplome repentino del 3 por ciento el pasado jueves, el mercado del metal precioso ha logrado estabilizar su cotización por encima de los 5.000 dólares por onza al cierre de la semana. A pesar del repunte, la volatilidad observada en la plata, que llegó a ceder un 10 por ciento en una sola sesión para situarse en los 77 dólares, mantiene en alerta a los operadores, que consideran necesaria una fase de consolidación antes de que el activo pueda intentar un asalto hacia resistencias superiores situadas en los 5.050 o 5.100 dólares por onza.
La moderación de la inflación en Estados Unidos impulsa las expectativas de bajadas de tipos para el próximo semestre
El enfriamiento de los precios ha servido de catalizador para que el oro atraiga nuevas órdenes de compra, ya que proporciona argumentos a la Reserva Federal para iniciar un ciclo de flexibilización en los tipos de interés. Sin embargo, el consenso del mercado reflejado en la herramienta FedWatch de CME sugiere que el organismo central no ejecutaría su primer movimiento hasta junio, fomentando una postura de cautela frente al entusiasmo inicial de los inversores.
La parálisis de los mercados asiáticos por el Año Nuevo Lunar y la corrección del sector tecnológico añaden presión a la liquidez de los metales preciosos
La próxima semana se presenta compleja para la cotización de las materias primas debido al cierre de las plazas financieras chinas por las festividades del Año Nuevo Lunar, lo que supone la retirada temporal del mayor motor de demanda física de oro a nivel global. A esta falta de volumen se suma la inestabilidad en los mercados de renta variable, donde el índice S&P 500 encuentra dificultades para superar la barrera de los 7.000 puntos ante las dudas sobre la sostenibilidad del auge de la inteligencia artificial. En este entorno, el oro podría funcionar no solo como refugio, sino como un activo de liquidación inmediata para que los inversores institucionales cubran sus garantías de margen ante posibles caídas en el sector tecnológico.
MetalBase 15 de enero del 2026
